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Nada de lo humano nos es ajeno. Ni siquiera de lo animal. Ni de lo mineral… Ni incluso del espacio exterior. La función de las Naciones Unidas es la más vasta que jamás haya tenido una organización en la historia, y es la institución que cuenta con más miembros, lo que le convierte en el mayor organismo multilateral por excelencia.

Para hacerse una idea de esa inmensa labor, se puede mencionar que, por ejemplo, las Naciones Unidas regulan el tráfico aéreo mundial a través de la Organización de Aviación Civil Internacional, coordinan la acción sanitaria en el planeta por medio de la Organización Mundial de la Salud, trabajan para promover el uso inteligente de los valores naturales del planeta mediante el Programa para el Medio Ambiente , y promueven el uso pacífico del espacio y ayudan a establecer las leyes que lo gobierna a través de la Oficina de Asuntos del Espacio Ultraterrestre.

Como todo lo humano, nuestro trabajo es complejo, con sus aciertos y errores. Y explicar ese trabajo es todo un reto. Por eso no es de extrañar que muchas veces escuchemos la pregunta: ¿qué hace la ONU?, especialmente cuando se produce una crisis y no puede imponerse la paz inmediatamente, como si la Organización no estuviera haciendo nada. Tratar de exponer ese trabajo es lo que nos proponemos en las próximas entradas de nuestro blog.

Para ello, desglosaremos los cinco grandes pilares sobre los que se asienta la Organización, como si fueran los elefantes que en el mundo hindú antiguo sostenían el mundo.

Comenzaremos por el que quizá tenga mayor inmediatez y mayor repercusión en la vida diaria de las personas en el corto plazo: la Ayuda Humanitaria, que no es más que la solidaridad de los pueblos en las situaciones de crisis.

Las tres entidades cuya función fundamental es entregar esa ayuda humanitaria son: el Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR), el Fondo para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Podemos entrever la ingente y vital tarea de estas agencias a través de algunas cifras que, pese a lo importantes que son, nunca reflejan la cantidad de dolor humano que se esconden tras ellas. Por ejemplo, sólo el año pasado, el ACNUR asistió a 65,3 millones de personas a las que confortó bien ofreciéndoles una tienda de campaña para estar al pairo de las inclemencias del tiempo, bien con un poco de dinero para que pudieran comer, bien proporcionándoles un cuidado médico o, a veces, el transporte para poder regresar a sus casas. Por su parte, el PMA alivió el roer del hambre en el estómago de más de ochenta millones de personas. Y en sus 70 años de historia, UNICEF ha salvado la vida de cientos de millones de niños gracias a sus campaña de vacunación en todo el mundo.

Toda esa labor está organizada por la Oficina para la Coordinación de la Ayuda Humanitaria, OCHA por sus siglas en inglés. Para dar una idea de su labor, podemos señalar que entre otros asuntos en marzo de 2017 estaba afrontando una hambruna y tres emergencias alimentarias al mismo tiempo.

Una labor importante de nuestras agencias es, además, difundir la información acerca de la situación actual de los refugiados, la infancia o el hambre, mapas que nos enseñan por donde se encamina la acción mundial. Os invitamos a buscarlos para conocer mejor la realidad mundial sobre esos asuntos, así como que sigais a estas agencias en sus redes sociales, donde hacen una importante labor de divulgación.

Aquí dejamos algunos datos más de nuestra labor en 2016.

Para más información, visita nuestra página sobre Asuntos Humanitarios.

Cuaderno de bitácora producido por el equipo de Redes Sociales del Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas.