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Que ningún asesinato debe quedar impune es un principio de Justicia universal, pero cuando ese asesinato se produce sobre un determinado grupo con un determinado objetivo, debemos exigir la protección de ese grupo mediante el cumplimiento de la ley. Por ese motivo, hoy 2 de noviembre, conmemoramos el Día Internacional para poner fin a la impunidad de los crímenes contra periodistas.

 

La libertad de información está recogida en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por tanto obtenerla y recibirla es un derecho de todos. En la última década 827 periodistas han sido asesinados por ejercer ese derecho. Sólo en un ocho por ciento de los casos los autores han rendido cuentas ante la justicia por su acción.

Según un informe de la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, los países árabes fueron en los que se registró el mayor número de asesinatos de reporteros entre 2014 y 2015. En ese periodo, aumentó también el número de mujeres periodistas asesinadas, al igual que el de aquellos informadores de los medios digitales.

 

Por ese motivo, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, ha rendido hoy un homenaje a todos esos periodistas en un mensaje en el que ha asegurado que la impunidad agrava el temor entre los periodistas y permite que los gobiernos censuren con inmunidad. Y añadido:

«Debemos hacer más para combatir esta tendencia y asegurar que los periodistas puedan informar libremente. Los periodistas no deberían autocensurarse porque temen por su vida.»

No queremos despedir esta entrada sin recuerdo para uno de los reporteros asesinados en el último año, el fotoperiodista mexicano Rubén Espinosa. Seguirmos pidiendo que los autores de su muerte sean llevados ante la justicia.

Cuaderno de bitácora producido por el equipo de Redes Sociales del Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas.